Calefacción por aire

Los sistemas de calefacción en un edificio pueden basarse en radiadores, convectores, suelo radiante, aire calefactado o una combinación de alguno de estos sistemas.

Utilizar calentadores de aire es una forma rápida, aunque cara, de calentar un edificio. En los sistemas de calefacción por aire, una superficie caliente en el AHU calienta el aire del sistema de ventilación antes de hacerlo circular por todo el edificio. Si existieran diferentes necesidades de calefacción en el edificio, se podrían configurar las zonas de la superficie de calefacción de tal forma que para cada zona se pudiera ajustar la temperatura de entrada.

La ventaja de la calefacción por aire es que reacciona con rapidez ante los cambios en la demanda. La temperatura interior se puede regular a gran velocidad para satisfacer las demandas variables de calor, a diferencia de los sistemas de radiadores basados en agua y/o el suelo radiante.

Sin embargo, la calefacción por aire es bastante más cara que los sistemas basados en agua tanto en términos de construcción como de funcionamiento. El calor específico del aire es de aprox. 1000 J/kgK, que es bastante menor que el calor específico del agua (4200 J/kgK). Esto significa que hace falta 4,2 veces más aire para tener el mismo efecto calorífico que 1 kg de agua. Además, los conductos de ventilación por agua necesitan bastante más espacio que los sistemas de radiadores, convectores y suelo radiante basados en agua.

Una forma de reducir el mayor coste es configurar serpentines-ventiladores calentados mediante un sistema basado en agua. De esta forma se reduce el coste de transportar aire, pero las emisiones de ruido pueden ser un problema si se utilizan serpentines-ventiladores con ventiladores integrados.





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