Válvula de compensación

Durante la puesta en marcha inicial de los sistemas de calefacción y refrigeración, con frecuencia el equilibrio hidráulico se consigue utilizando válvulas de compensación; estáticas o dinámicas.

Durante la puesta en marcha inicial de los sistemas de calefacción y refrigeración, con frecuencia el equilibrio hidráulico se consigue utilizando válvulas de compensación. Existen dos tipos de válvulas: válvulas de compensación estáticas y dinámicas.

Las válvulas de compensación estáticas sirven como resistencia permanente, integradas en el sistema. Los ajustes para estas válvulas deben de calcularse y ajustarse con precisión, ya que el cambio de una de ellas en el sistema podría modificar el flujo por todas las demás válvulas.

Las válvulas de compensación dinámica funcionan como limitadores de caudal. Se ajustarán a un caudal deseado y se garantiza con ello que no se va a producir un caudal mayor. Si aumenta la presión existente por delante de las válvulas, éstas se cerrarán un poco más, con el fin de que se produzca una mayor pérdida de presión al atravesarlas. Esta acción mantendrá el caudal deseado en la ruta específica. La presión de entrada para una válvula de compensación dinámica necesita ser superior a un determinado límite para que funcione adecuadamente. Esto significa que la resistencia de la válvula más distante no puede ser cercana a cero, como sucede con las válvulas estáticas.

Son muchas las empresas que fabrican válvulas de compensación. Algunas de ellas suministran también equipos electrónicos de medición que permiten conocer el caudal que atraviesa sus válvulas. Esta operación se efectúa midiendo la pérdida de presión sufrida al atravesar la válvula y calculando el caudal de acuerdo con el valor kv de la posición actual de la válvula.





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