Nuestras bombas posibilitan a una refinería “adelgazar” sus procesos y ahorrar 300.000 € al año

Una acertada renovación para NutriswissNutriswiss ha conseguido mejorar la calidad y el sabor de sus grasas y aceites. La empresa optimizó sus instalaciones en Lyss (Suiza), pasando de 350 tipos y marcas diferentes de bombas a tan solo tres tipos de bombas Grundfos que utilizan el mismo tipo de motor, lo que ha permitido a la compañía ahorrar cientos de miles de euros al año al simplificar el trabajo del personal técnico y los procesos y aumentar la fiabilidad de la producción.
Caso práctico de la industria alimentaria

En muchos tipos de alimentos, desde chocolates y galletas hasta helados y comida para bebés, la grasa es un componente esencial que contribuye a determinar su textura, aspecto, sabor y olor. Esta grasa no se obtiene de forma natural. Se elabora mediante varios procesos, durante los cuales las materias primas (como aceite de palma, aceite de pescado y grasa animal) se funden y refinan. Luego, la grasa debe permanecer en estado líquido para poder bombearla a través de las tuberías. Las bombas deben enfrentarse a temperaturas que van desde los 3 °C de las aplicaciones de refrigeración hasta los 250 °C de las aplicaciones de calentamiento.

FOTOGRAFÍA: Stefan Böhler, director ejecutivo de Nutriswiss (a la izquierda), trabajó junto con Bernhard Gastl, director técnico, para definir nuevos estándares y aportar los medios necesarios para preservar la infraestructura de la planta.

 

Nutriswiss, una empresa multinacional procesadora de grasas, tiene todos los aspectos mencionados anteriormente en cuenta. En las instalaciones que la empresa tiene en Lyss, al norte de Berna (Suiza), mantener una infraestructura que garantice la fiabilidad de la producción conlleva muchos costes, así como un consumo de energía considerable. Además, muchos de los clientes de la empresa utilizan estrategias de producción de tipo just in time. Esto significa que el proceso de producción de Nutriswiss debe funcionar 24 horas al día y 365 días del año.

Así pues, resulta comprensible que cuando Bernhard Gastl, director técnico de Nutriswiss, comenzó a trabajar en la refinería en 2010 buscase optimizar tanto el proceso como los costes asociados a este.

FOTOGRAFÍA: La normalización permite ahorrar energía, agua y otros recursos. “Cada bomba puede utilizarse para distintas aplicaciones, lo que simplifica enormemente los aspectos logísticos para Nutriswiss, ya que la empresa no necesita almacenar tantas piezas de repuesto”, explica Beat Senn, ingeniero técnico comercial de Grundfos.

La hora de la renovación
“Mi principal preocupación son las necesidades del mercado”, afirma Stefan Böhler, director ejecutivo de Nutriswiss. “Es evidente que nuestros equipos de producción son activos esenciales para poder satisfacer dichas necesidades. Cuando Bernhard me propuso este proyecto, colaboramos para definir los estándares que necesitábamos y aportar los medios necesarios para preservar estos activos”.

Tras inspeccionar la infraestructura de las instalaciones de Nutriswiss, Bernhard Gastl descubrió que se llevaba utilizando un complejo conjunto de bombas, medidores, válvulas, tuberías y depósitos desde hacía muchos años. Por aquel entonces, cuando era necesario sustituir componentes defectuosos se contrataba a diferentes proveedores que a menudo no poseían un grado de comprensión suficiente sobre los procesos subyacentes de Nutriswiss.

“Esto dio lugar a un sistema vulnerable compuesto por más de 350 bombas de distintas formas y tamaños”, indica Bernhard Gastl. Además, no existía ningún tipo de normalización, con el consiguiente derroche de energía, agua y otros recursos.

Bernhard Gastl detectó que debía renovarse la infraestructura. La sustitución de cualquier pieza amenazaba con detener la producción y dar lugar a una costosa parada por avería. Esto implicaba que debía rediseñarse la infraestructura desde cero, de modo que ofreciese un mejor soporte para los procesos, exigiese menos mantenimiento y utilizase la energía de forma más eficiente.


Supe de inmediato que el trabajo iba mucho más allá de simplemente sustituir una bomba.

Beat Senn, ingeniero técnico comercial de Grundfos

Soluciones a medida
En primer lugar, Bernhard Gastl se puso en contacto con los distintos proveedores. Sin embargo, algunos de los representantes de estos no captaron la esencia de lo que Nutriswiss les pedía y pensaron que era simplemente una oportunidad para ofrecer una nueva estrategia comercial. Lo que Nutriswiss buscaba en realidad era una estrategia que contemplase aspectos como la eficiencia energética, la fiabilidad de la producción, el soporte, la calidad y el mantenimiento de inventarios.

“Supe de inmediato que el trabajo iba mucho más allá de simplemente sustituir una bomba”, afirma Beat Senn, ingeniero técnico comercial de Grundfos. La magnitud de este proyecto hizo que tuviera que pasar bastante tiempo en la instalación de Nutriswiss para conseguir comprender plenamente el funcionamiento interno de la organización.

 

FOTOGRAFÍA: Tras la renovación, la infraestructura ofrece un mejor soporte a los procesos de Nutriswiss, exige menos mantenimiento y funciona de forma más eficiente.

Para Beat Senn, conocer en profundidad el proceso de refinado de Nutriswiss fue fundamental para allanar el camino y conseguir que la empresa obtuviese un importante ahorro. Por ejemplo, los variadores de frecuencia que se integraron en las bombas permitieron a Nutriswiss controlar su uso y apagarlas cuando no eran necesarias. Esto no solo redujo el consumo de energía, sino que también supuso un ahorro sustancial de recursos como ácidos, bases y agua subterránea, de circulación y potable.

Sin embargo, este no fue el único problema crítico asociado al conjunto de componentes. Había que modificar algunos sistemas para hacerlos más eficientes.

“Uno de los problemas que identifiqué en relación con la eficiencia energética de las bombas fueron las válvulas de retención que venían con ellas”, señala Bernhard Gastl. “Siempre sospeché que eran la fuente de un considerable derroche de energía. Al fin y al cabo, su único propósito es impedir que el agua de proceso entre en las bombas. Por eso, a Beat y a mí se nos ocurrió sustituirlas por válvulas de mariposa con control eléctrico, que funcionan a la perfección y consumen mucha menos energía”.

Además, muchos de los sistemas que se han instalado en Nutriswiss incorporan dispositivos de conexión eléctrica, por lo que su sustitución resulta más sencilla y notablemente más rápida.

“Solía llevarnos hasta un día sustituir una bomba como esta”, explica Bernhard Gastl, señalando una vieja bomba que se utilizaba para hacer circular agua de río en un proceso de refrigeración de dos etapas. “Ahora no necesitamos más de media hora desde que se produce la alerta hasta que finaliza la sustitución. El personal solo tiene que consultar las especificaciones del componente para encontrar el repuesto en nuestro inventario. Después, llevan el componente averiado hasta el taller para repararlo o pedir otro nuevo de repuesto. Esto hace que siempre tengamos listo un componente de repuesto”.

Un futuro brillante y rentable
La gestión de inventarios era otra de las áreas problemáticas que debían abordarse, ya que obviamente era susceptible de mejora.

FOTOGRAFÍA: Beat Senn (a la derecha), de Grundfos, pasó innumerables horas con Bernhard Gastl, director técnico de Nutriswiss, para llegar a comprender en profundidad el funcionamiento interno de la empresa.

“En Nutriswiss se utilizan tres tipos de bombas Grundfos”, explica Beat Senn. “Rediseñamos el motor y encontramos uno que se adapta a los tres tipos. Esto hace que cada bomba pueda utilizarse para distintas aplicaciones, lo que simplifica enormemente los aspectos logísticos para Nutriswiss, ya que la empresa no necesita almacenar tantas piezas de repuesto”.

Los resultados de esta importante renovación hablan por sí solos: además de simplificar el trabajo del personal técnico, facilitar los procesos y mejorar la fiabilidad de la producción, este proyecto ha permitido ahorrar más de 300.000 € al año en la factura eléctrica. Nutriswiss ha propuesto implementar cambios similares en otras nueve instalaciones.

“El éxito de esta renovación nos ha convencido para realizar una optimización de procesos similar en otras empresas de Nutriswiss”, afirma Bernhard Gastl. “Con la ayuda de Grundfos, básicamente copiaremos el proyecto que llevamos a cabo en Lyss para normalizar nuestro proceso, optimizar los aspectos logísticos y garantizar que la eficiencia energética siempre sea una prioridad”.


Solía llevarnos hasta un día sustituir una bomba como esta. Ahora no necesitamos más de media hora.

Bernhard Gastl, director técnico de Nutriswiss

Diferentes tipos de bombas con un mismo motor MGE

El tamaño de los motores MGE de Grundfos varía entre 1,5 y 22 kW. Estos motores están instalados en los siguientes tipos de bombas, para los que existen distintos tamaños y versiones:
CRNE y CRTE
F&B-HYGIA I y F&B-HYGIA II
Novalobe

Nutriswiss ha instalado en su planta de Lyss (Suiza) estas y otras bombas Grundfos para distintas aplicaciones, entre las que se incluyen las siguientes:

- Refrigeración y calefacción (bombas TPE y motores MG)

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FOTOGRAFÍA: Bernhard Gastl, de Nutriswiss, Beat Senn, de Grundfos, y Stefan Böhler, director ejecutivo de Nutriswiss, comprueban el sistema de monitorización de la instalación de Lyss (Suiza).

Acerca de Nutriswiss
Nutriswiss es una empresa de refinado de aceite que procesa aceites y grasas para mejorar su calidad. Para el proceso se utilizan materias primas procedentes de todo el mundo, que inicialmente son aceites o grasas. Las materias primas deben fundirse para iniciar el proceso de refinado y poder abastecer a los clientes de Nutriswiss, como empresas fabricantes de galletas, chocolates y comida para bebés. Nutriswiss procesa un total de 40.000 toneladas de materias primas al año, de las cuales el 85 % se destinan al sector alimentario.

Texto: Axel Schmidt y Jean-Paul Small
Fotografías: Maurizio Camagna





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